EL PODER DE DIFERENCIARTE, CASO BARBERÍAS • Drop&Dot
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Gabriel Aranda

Gabriel Aranda

CEO de Drop & Dot

EL PODER DE DIFERENCIARTE, CASO BARBERÍAS

A lo largo de la historia, el cabello ha sido un accesorio con diversos significados especiales dependiendo de la época y la civilización en la que vivió el ser humano, de cierta manera, el humano siempre ha buscado la forma de darle un estilo a su cabello o barba para transmitir un mensaje, lo que llevó a personas a especializarse en este oficio y, con ello, nació el mercado de las barberías.

Hasta hace algunos años, el cuidado de la imagen no era muy característico del hombre, sino hasta hace relativamente poco tiempo, cuando comenzó a normalizarse el perfil de lo que se espera de un hombre en apariencia, aunado al incremento de un modelo de negocio que obtuvo su identidad gracias al rescatar y adaptar el concepto de las antiguas barberías.

UN POCO DE HISTORIA DE LAS BARBERÍAS

Hasta hace un par de siglos, un barbero era una persona multidisciplinaria que era dentista, cirujano y que además se dedicaba al cuidado del cabello y de la barba en los hombres. Poco a poco los gobiernos fueron regulando este mercado hasta que solo se dedicaron al cuidado del cabello.

No fue sino hasta 1901 cuando se invento la primera navaja de afeitar desechable y en 1931 se inventó la máquina de afeitar eléctrica, dando un severo golpe al oficio de los barberos en esa época, lo que diezmó el mercado ya que los hombres ya no tenían que acudir a un barbero para afeitar su barba.

Por último, con la entrada de la moda de peinados sofisticados en las mujeres, hizo que las mismas mujeres tomaran el mercado y que paulatinamente el rubro de las barberías se fuera contrayendo.

DIFERENCIARTE DE LA COMPETENCIA

Un producto o servicio se comercializa con la finalidad de resolver un problema que va dirigido a un público objetivo, conforme van participando más y más autores comienza un juego de suma cero, es decir, que los ingresos de una marca necesariamente lo pierden todas las demás ya que comparten el mismo público.

Diferenciarte implica crear un mensaje claro y conciso que el cliente pueda notar y que vaya implícito en el sello distintivo de la marca, es decir, debe ser único, valorado por el cliente y fácil de comunicar.

Esto fue precisamente lo que lograron las primeras barberías al hacer frente a las estéticas unisex. Alguna persona se dio cuenta que los hombres tenían que hacer fila en una estética destinada a las mujeres y pagar por un corte económico y que en ocasiones no satisfacía al 100% las necesidades del cliente.

Retomaron el tema de las barberías de antaño, se especializaron en cortes de cabello y barba de hombres, así como del cuidado de la piel del hombre, además de usar ungüentos y colonias con aroma masculino, y en algunas ocasiones mientras un hombre se encuentra en la fila de espera le ofrecen una cerveza.

Esto hizo que los hombres pudieran notar la diferencia entre pagar un corte económico o un corte de barbería, lo que ayudó a que una persona pudiera desembolsar hasta $300.00 pesos por corte, en comparación de los $50.00 pesos que se cobraban en una estética unisex.

Buscar un diferenciador que haga que las personas prefieran tu producto o servicio no es una tarea sencilla, ya que por lo general la competencia ataca a través de bajar el precio, lo cual lejos de ser una solución resulta un problema tanto para el cliente como para las utilidades del negocio, por una parte el negocio tiene que bajar la calidad y ganar menos, y por otra, el cliente se quejara porque no obtuvo lo que esperaba.

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